Joanna Vargas es miembro de la Fundación CCOF Transición orgánica Subvencionado.
Como agricultora de tercera generación, las raíces agrícolas de Joanna Vargas son muy profundas. Originaria de Michoacán, México, su familia lleva décadas cultivando la tierra. “Desde muy pequeña, me encargaba de alimentar al ganado, recoger huevos, quitar las malas hierbas y cosechar”, cuenta. “Esas experiencias sentaron las bases de mi dedicación de toda la vida a la agricultura”.”
Impulsada por el deseo de preservar y promover el legado orgánico de su familia, Vargas fundó Monarca Farms en Bakersfield, California, donde se dedica a la cría de ganado y al cultivo de peras, aguacates, hortalizas y agave. Se inspira en sus abuelos, de quienes aprendió los conocimientos tradicionales de la agricultura. “He aprendido métodos orgánicos de gran valor, como el compostaje y el cultivo asociado, para el control natural de plagas y el aporte de nutrientes”, afirma. “Estas prácticas, transmitidas de generación en generación, son los pilares de nuestro patrimonio agrícola”.”
Vargas pretende ahora convertir toda la superficie de su finca a la producción orgánica, con la ayuda de la subvención para la transición a la agricultura orgánica de la Fundación CCOF. “Al integrar las prácticas tradicionales con las técnicas modernas, pretendo honrar el legado de mis antepasados y, al mismo tiempo, contribuir a un futuro más saludable y sostenible’, afirma Vargas. ”Esta subvención me permite ampliar mis conocimientos y aplicar las prácticas orgánicas de manera más eficaz, asegurando que la tradición agrícola de nuestra familia prospere para las generaciones venideras“.”
La agricultura orgánica está profundamente arraigada en los valores y experiencias personales de Vargas. “Al crecer como hija de trabajadores agrícolas, fui testigo de primera mano de los efectos perjudiciales que tuvo en mi familia la exposición a los pesticidas”, afirma. “Mis padres trabajaron en varias granjas de empresas donde estuvieron expuestos a estos productos químicos, lo que provocó graves complicaciones de salud para mis hermanos. Sin embargo, en sus propias granjas en México, mis padres seguían prácticas orgánicas. Estas experiencias contrastantes me inculcaron un profundo compromiso con la agricultura orgánica”.”
Vargas defiende la agricultura orgánica en beneficio no solo de los trabajadores agrícolas, sino también de los consumidores. “Al evitar los productos químicos nocivos”, afirma, “garantizo un entorno más saludable y protejo a quienes trabajan en nuestras tierras y consumen nuestros productos. Los métodos orgánicos dan como resultado productos con un mayor contenido nutricional, gracias al énfasis en la salud del suelo y en los procesos de crecimiento naturales. La transición a la producción orgánica certificada está en consonancia con mi convicción de cuidar la tierra y a las personas”.”
Con la certificación orgánica, Vargas espera poder ofrecer a sus clientes la garantía de la integridad de sus productos y abrir nuevas oportunidades de mercado para su negocio. “Mi decisión de obtener la certificación orgánica viene motivada por el deseo de validar y formalizar las prácticas que he estado aplicando”, afirma. “La agricultura orgánica es una filosofía que guía cada aspecto de mi práctica agrícola. Refleja mi compromiso con la salud, la sostenibilidad y la calidad. Al pasar a la producción orgánica certificada, mi objetivo es mantener los más altos estándares de la agricultura orgánica, asegurando que mis productos sean seguros, nutritivos y cultivados en armonía con la naturaleza”.”
Los envases de la Fundación CCOF se enorgullece de apoyar a productores como Joanna Vargas a través de la subvención para la transición a la agricultura orgánica, que otorga ayudas de 10 000 dólares anuales durante tres años a los agricultores que están transformando sus tierras para pasar a la producción orgánica. Los beneficiarios reciben financiación plurianual y asistencia técnica personalizada en materia de agricultura orgánica.
